
La Universidad de Chile enfrenta una dura realidad en su regreso a la Copa Libertadores: llevan 10 años sin poder celebrar una victoria como local en el Estadio Nacional. Este largo periodo sin triunfos en casa ha pesado sobre la historia reciente del club, lo cual se manifiesta en una preocupante estadística. La última alegría en el recinto capitalino se remonta al 5 de marzo de 2015, cuando los azules se impusieron a The Strongest de Bolivia con un marcador de 3-1.
Durante aquel encuentro, la U brilló bajo la dirección de Martín Lasarte, con goles de Gustavo Lorenzetti, Sebastián Ubilla y Gustavo Canales, que sellaron una memorable victoria. Sin embargo, desde ese entonces, los antecedentes no han sido favorables. En los siguientes ocho partidos jugados en el Estadio Nacional, el equipo no ha conseguido ganar, acumulando empates y derrotas que han contribuido a esta racha negativa.
Los encuentros posteriores han dejado un saldo de decepciones, con resultados como el 0-4 ante Inter de Brasil, y varios empates sin goles incluidos los disputados contra rivales como River Plate, Cruzeiro y San Lorenzo. El último partido en el que la U pudo sumar puntos fue un empate 1-1 contra San Lorenzo en 2021, lo que acentúa aún más la presión sobre los jugadores en su búsqueda de un triunfo que ponga fin a esta mala racha.
Con el retorno a la fase de grupos de la Copa Libertadores, los azules asumen un desafío monumental. Este miércoles 1 de abril, la U saltará a la cancha contra Botafogo, actual campeón del torneo. La victoria se convierte no solo en una necesidad sino también en una forma de redención para un club que quiere recuperar su prestigio en el ámbito internacional.
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Los hinchas, que han estado ansiosos por ver a su equipo triunfar nuevamente en casa, esperan que esta oportunidad sea diferente. La afición está lista para dar un respaldo incondicional, creando un ambiente que podría ser determinante en el desenlace del partido. El apoyo de los seguidores se convierte en un factor clave para romper la estadística negativa y reavivar la esperanza en una Copa Libertadores que promete ser un campo de batalla.
Universidad de Chile tiene la chance de redimirse y dejar atrás una década de frustraciones. La exigencia está alta, pero los jugadores deben estar preparados para afrontar este desafío y devolver a la hinchada lo que tanto anhelan: un triunfo en casa que les devuelva la confianza y la esperanza en un mejor futuro.
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